top of page

Lo que quieren las mujeres de un lugar de trabajo en 2026: realidades y desafíos

  • Foto del escritor: Andrea Fuenzalida
    Andrea Fuenzalida
  • 5 mar
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 5 mar

El Día Internacional de la Mujer 2026, que se conmemora cada 8 de marzo, vuelve a poner en el centro del debate una pregunta que sigue siendo clave para las organizaciones: ¿qué quieren realmente las mujeres de un lugar de trabajo?


¿Qué quieren las mujeres de un lugar de trabajo?

 Lejos de tratarse de una cuestión aspiracional o discursiva, la respuesta está profundamente ligada a datos económicos, sociales y laborales que muestran que la igualdad de género en el trabajo aún no se ha materializado de forma efectiva ni en América Latina ni en otros países como España.


En 2026 las mujeres participan más en el mercado laboral que hace una década, tienen mayores niveles educativos y una presencia creciente en sectores estratégicos. Sin embargo, estos avances conviven con brechas persistentes en salarios, acceso a posiciones de liderazgo, estabilidad laboral y conciliación con la esfera personal. 


Comprender lo que las mujeres valoran en el trabajo hoy exige analizar estas tensiones desde la evidencia y traducirlas en decisiones concretas en la gestión del talento.




La brecha salarial como punto de partida de la experiencia laboral


Uno de los factores que más influye en lo que las mujeres esperan de un lugar de trabajo es la equidad salarial. En España, los datos más recientes indican que las trabajadoras mujeres continúan ganando, en promedio, alrededor de un 20% menos que los hombres.


Según información difundida por RTVE en febrero de 2026, la diferencia anual supera los 5.000 euros, una brecha que apenas se ha reducido en los últimos años, pese a los avances normativos y a la obligatoriedad de los planes de igualdad.


Esta desigualdad no responde únicamente a una diferencia de salario por hora. Está profundamente arraigada a la segregación ocupacional, la mayor presencia femenina en empleos a tiempo parcial —frecuentemente involuntarios— y las interrupciones de carrera asociadas a tareas de cuidado. En la práctica, esto significa que muchas no solo ganan menos, sino que también tienen trayectorias profesionales más fragmentadas y menor proyección económica a largo plazo.


Un análisis publicado por El País a partir de datos del Instituto Europeo de Igualdad de Género señala que, en promedio, las mujeres de la Unión Europea deberían trabajar más de 15 meses para obtener el mismo ingreso que los hombres consiguen en un año. Esta cifra resume con crudeza una realidad estructural: el trabajo del sexo femenino sigue siendo  infravalorado a nivel estructural.


En América Latina, aunque los contextos nacionales varían, la tendencia es similar. Las mujeres participan menos en el mercado laboral formal, al estár sobrerrepresentadas en empleos informales o de baja remuneración. Por esto, en general enfrentan brechas salariales que se amplifican con la edad y el nivel jerárquico. 


Estas condiciones influyen directamente en lo que esperan de un trabajo: justicia salarial, transparencia y estabilidad no son beneficios adicionales, sino condiciones mínimas para permanecer en una organización.



Desarrollo profesional y liderazgo: esferas donde se apoyo para crecer


Otro elemento central de lo que quieren las mujeres de un lugar de trabajo es la posibilidad real de crecer profesionalmente. Sin embargo, la evidencia muestra que el acceso a oportunidades de desarrollo sigue estando mediado por barreras estructurales. El informe “Women in the Workplace 2025”, elaborado por McKinsey & Company junto a LeanIn.Org, revela que las mujeres no carecen de ambición, pero sí de apoyo.


El estudio muestra que, a medida que avanza la carrera profesional, las mujeres reciben menos patrocinio, menos retroalimentación enfocada en su crecimiento y menos oportunidades de participar en proyectos de alto impacto. Esta falta de respaldo se traduce en una menor probabilidad de postular a ascensos y en una percepción extendida de que el esfuerzo adicional no siempre se traduce en progreso real.


En 2026 se ve la tendencia de que muchas mujeres ya no están dispuestas a permanecer en organizaciones donde el desarrollo profesional es opaco o depende de dinámicas informales. Lo que buscan es claridad en las trayectorias de carrera, criterios de promoción transparentes y líderes que asuman un rol activo en su crecimiento.


Para los equipos de gestión del talento, esto implica que las promesas de desarrollo deben estar respaldadas por procesos, iniciativas concretas y datos.


Las mujeres reciben menos apoyo que los hombres en 2026

Conciliación y flexibilidad


La conciliación entre la vida laboral y personal sigue siendo uno de los factores más determinantes en la experiencia laboral, tanto en España como en América Latina. A pesar de los avances en modelos híbridos y de trabajo remoto, la distribución desigual de las tareas de cuidado continúa recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, lo que condiciona su disponibilidad y sus decisiones profesionales.


En este contexto, lo que las mujeres esperan de un lugar de trabajo no es flexibilidad informal o excepcional, sino estructuras laborales diseñadas para sostener carreras a largo plazo. Esto incluye horarios compatibles con la vida personal, opciones reales de trabajo flexible sin penalización profesional y políticas de cuidado que no frenen el desarrollo.


En España la alta proporción de mujeres en empleos a tiempo parcial está directamente relacionada con la dificultad para compatibilizar el trabajo remunerado con las responsabilidades familiares. En América Latina, donde los sistemas de cuidado son más frágiles, esta tensión es aún más evidente y explica en parte la salida temprana de muchas del mercado laboral formal.

mujeres en el mundo laboral 2026

Cultura organizacional: seguridad y sentido de pertenencia


Más allá de las condiciones contractuales, las mujeres valoran profundamente lacultura y clima en los que desarrollan su trabajo. Un lugar de trabajo seguro, libre de acoso y discriminación, no es un valor agregado, sino una condición básica. En 2026 se espera que las organizaciones cuenten con protocolos claros, canales de denuncia confiables y liderazgos que actúen de forma coherente frente a comportamientos inapropiados.


El sentido de pertenencia también juega un rol clave. Las mujeres buscan organizaciones donde puedan verse reflejadas en los distintos niveles jerárquicos, donde sus opiniones sean escuchadas y donde la diversidad no sea solo un mensaje corporativo, sino una práctica cotidiana. La representación femenina en posiciones de jefatura sigue siendo limitada tanto en España como en América Latina, lo que impacta directamente en la percepción de posibilidades reales de crecimiento.



Propósito, reconocimiento y valor del trabajo


En un contexto de transformación social y económica, el trabajo ya no se concibe únicamente como una fuente de ingresos. Para muchas mujeres, especialmente en generaciones más jóvenes, es fundamental que su trabajo tenga sentido y propósito. Esto no implica necesariamente trabajar en organizaciones sociales, sino sentirse parte de un proyecto coherente, ético y alineado con valores claros.


El reconocimiento también es central. Las mujeres esperan que su desempeño sea evaluado de forma objetiva y que sus logros tengan visibilidad. La falta de reconocimiento no solo afecta la motivación, sino que refuerza las brechas de desarrollo y salario a lo largo del tiempo.



¿Qué significa todo esto para la gestión del talento en 2026?


Responder a lo que quieren las mujeres de un lugar de trabajo en 2026 exige que los equipos de gestión del talento adopten una mirada estratégica y basada en datos. La equidad salarial, el desarrollo profesional, la flexibilidad, la cultura y el propósito no son iniciativas aisladas, sino elementos interdependientes de la experiencia laboral femenina.


Las organizaciones que logren alinear sus procesos de selección, evaluación y desarrollo con estas expectativas no solo avanzarán en equidad de género, sino que también fortalecerán su capacidad para atraer y retener talento en mercados cada vez más competitivos. En España y América Latina, donde las brechas siguen siendo significativas, este enfoque ya no es una ventaja diferencial: es una condición para la sostenibilidad del negocio.


En 2026 lo que las mujeres quieren de un lugar de trabajo está claramente definido por la realidad que viven. Buscan espacios donde prime la igualdad salarial, cuenten con oportunidades de desarrollo sin sesgos y puedan participar en entornos seguros y culturas organizacionales coherentes. El Día Internacional de la Mujer no debería ser solo una fecha conmemorativa, sino un punto de inflexión para revisar qué tan alineadas están las organizaciones con estas expectativas.


Para los líderes de talento, el desafío es claro: pasar del diagnóstico a la acción y construir entornos laborales donde las mujeres no solo ingresen, sino que puedan crecer, permanecer y liderar en igualdad de condiciones.


Si tu equipo de reclutamiento y selección necesita procesos más objetivos, medibles y alineados con los desafíos reales del mercado laboral en España y LATAM, es momento de dar el siguiente paso. En Genomawork ayudamos a las empresas a tomar decisiones basadas en datos, reducir sesgos y fortalecer la experiencia de talento desde el primer contacto. 


Conversemos sobre cómo optimizar tu estrategia de selección para construir equipos más diversos, sólidos y sostenibles.




Conoce como construir perfiles predictivos basados en tus datos reales con Genomawork

 
 

Genomaletter, lo último en el mundo de reclutamiento y selección de personas directo a tu correo.

Suscríbete a nuestro newsletter y recibe las últimas tendencias en reclutamiento y selección todos los meses.

bottom of page
var _hsq = window._hsq = window._hsq || []; _hsq.push(['setContentType', 'blog-post']);